Era un show que se venía hablando desde hace unas semanas atrás, era el término de una de las bandas que marcó una época. Fakie, que junto con esta despedida de los escenarios verían un renacer de otra banda icónica de ese tiempo, Eimy acompañados también por Gales y Al Norte Alamedas.
El harcdcore melódico o el emo, como muchas veces la gente tenía temor al decir, fue un estilo que clandestinamente se hacía más y más popular en Chile por la primera década del 2000. Los lugares se llenaban de jóvenes que querían cantar las canciones hasta quedar sin voz. Era el estilo que representaba a los jóvenes, canciones que venían cargadas de amor, de tristezas y alegrías, canciones llenas de emociones que en los jóvenes más colegiales de esa época afloraban por los poros.

El marco de gente ya se veía venir, desde el momento que entré al Club Chocolate, ya había gente haciendo fila para entrar. Club Chocolate que por lo demás es un lugar que por esos años era conocida como Rockola y que hoy, con una infraestructura totalmente cambiada (y tipo de púbico también) sigue albergando igualmente conciertos.

El concierto comenzó con la actual banda del baterista de Fakie, David Díaz, llamada Al Norte Alamedas, que hace un tiempo llevaba por nombre Keepfit (me alegro por el cambio de nombre). Una propuesta de un pop rock entretenido, con melodías pegajosas y coros que quedan dando vuelta. Siempre he dicho que cuando escuchas un tema y tu pie se mueve solo o tu cabeza comienza a moverse lentamente, es porque el ritmo te capturó, hasta que ya te mueves totalmente. Eso me pasó con Al Norte Alamedas, melodías entretenidas, digeribles, y su puesta en escena se notaba esas ganas de querer tocar en vivo frente un marco de público que poco a poco iba llenando el Club Chocolate.

Luego fue el turno de Gales. Banda liderada por uno de los hermanos Ramírez (hermanos que tuvieron un gran protagonismo durante la noche por estar uno en Eimy y el otro en Fakie). La propuesta de Gales es interesante, un rock que a veces me transportaba a esos bares antiguos en en donde el vocalista era un showman y se robaba la película, aunque debo decir que muchas veces lo sentí demasiado hiperventilado, al punto que no lo veía creíble. Pero la propuesta musical me seguía transportando a esos lugares más bohemios, con unos solos de guitarra potentes que al igual que el vocalista, que seguía haciendo el papel de showman, trataban de prender a la gente. No los culpo, estábamos todos esperando a Fakies y Eimy. Gales son de las bandas que debes ir a ver en una onda más tranquila, no son para nada una mala banda, al contrario son buenísimos, pero creo que no era el momento o el lugar para ellos que tocaran.

El Chocolate ya estaba repleto, yo ya había salido a fumarme un cigarro para que la espera fuese más corta. Afuera había un tema en común: “La nostalgia”. Se escuchaban los: “pensar que aquí los vine a ver un montón de veces”, “¿te acordai de PEN?”, “puta que buenas tocatas”. Y es porque marcaron la época de muchos.

La espera se acabó, se apagan las luces y fue ahí donde ocurrió una de las anécdotas de la noche Esa típica voz computarizada fue la encargada de presentar a Fakie y esta voz los presentó tal cual se lee … “Fakie”.

No sé si fue a propósito pero daba igual, la primera canción era “Ya son las 4” y la risa que se generó en un comienzo, paso a segundo plano y se oyó más fuerte la gente cantando con más ganas que nunca, sabían que era la última vez que verían a Fakie en vivo.

Si bien tuvieron unos pequeños errores técnicos en cuanto a sonido, todo daba igual, era éxito tras éxito, esas canciones que pasaron a ser parte del cancionero de muchos, con los acordes característicos que hacían recordar cada canción de sus trabajos como “Crepusculario” o “Cantar” que fueron los últimos en salir y los primero en tocar en esta despedida.

Se notaban las ganas, se notaron los nervios previos de los artistas, y aunque musicalmente fue un show pulcro y trascendental, a excepción de pequeños detalles en la parte técnica de la voz de Alejandro que de igual forma no lo empañaron porque su calidad vocal fue desbordante y eso se agradece, si se puede criticar lo estático de la banda sobre el escenario (sin contar el frontman), pero se entiende que las ganas de cumplir con un espectáculo intachable.

Luego de un paso acústico de Alejandro, su vocalista, venia la otra sorpresa, Eimy que junto al recién mencionado fueron tambien uno de los puntos altos de la noche. Ahí fue cuando uno se dio cuenta que quizás estaban un poco estática la banda anfitriona.

Eimy, que también formó parte del movimiento hardcore melódico de ese tiempo, mostró una inyección de energía, solo interpretando un par de canciones, se notaba que la nueva formación (faltaban dos de sus integrantes originales) tenían unas ganas enormes de pisar un escenario e interpretar las canciones que también están en el cancionero colectivo de esa generación. Con un Nico Parra entregando hasta el último aliento, Ramirez que se movía por el escenario demostrando lo mucho que disfrutaban tocando y que se notaba. Con un Adrián que para mí es dentro de los mejores bateristas que tiene la escena local y junto a esto, a Richie, el invitado a esta antigua formación, que le dio el toque de seguridad y clase a la banda. Describo todos los agentes ya que estoy seguro que esta formación pronto nos impactará con algo nuevo, esa hambre de tocar en vivo y esa energía al tocar se transmitió perfecto y uno quedó con ganas de seguir escuchando, ¿quizás un regreso de Eimy? ¿ un nuevo proyecto? Lo que sí se sabe es que aquel día fue una entrega total en el escenario.

Luego volvieron los integrantes de Fakie para dar paso a la tercera parte del show en donde dieron rienda a los éxitos más antiguos “Viernes de nuevo”, “500 kms al norte”, “día tras día” fueron interpretadas con un toque de emoción por parte de la banda y el público coreo todas las canciones. Esa emocionalidad se veía reflejado en el escenario en donde las otras bandas acompañaron desde atrás mostrando su apoyo. Una postal hermosa que se vivió, es que inconscientemente hacías un flashback y veías a todos con 12 años menos y ahora los ves parado y sentados como unos grandes. Todos querían despedir a Fakie, daba igual desde que parte , nadie quería perderse aquel momento final.

Recuerdos, emoción y demostrando que ese estilo de música marco en una generación y que Fakie pasó a ser parte del cancionero de muchos

Texto: Esteban Espinoza Ross 

Fotos: Jairo Tobar

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